dijous, 27 d’abril de 2017

Mare de Déu de Montserrat


La terra catalana
vos vol per Sobirana,
Espanya us vol per Nord;
preneu-la Vós per filla,
i avui que el món perilla,
traieu lo món a port
 
Mossèn Cinto Verguer

dimecres, 29 de març de 2017

Francisco Cavero y Álvarez de Toledo

Tal dia com avui, un 29 de març de l'any 1905, moria en Francisco de Borja Cavero i Álvarez de Toledo, heroic general carlista que va acabar la tercera campanya amb el cos cobert de trets i la Creu Llorejada de Sant Ferran en el seu pit. Amb justícia va rebre de Don Carles els títols de marquès de Lácar, comte de Carrasquedo i comte de Santa Cruz de Nogueras. Amb motiu de tan gran efemèride, reproduïm la biografia que en 1887 li va dedicar el jove Francesc de Paula Oller en el seu Álbum de personajes carlistas (volum I, pp. 145-150).

Imagen tomada de El Estandarte Real (febrero de 1891)

Jefe distinguido de la comunión tradicionalista es el actual Delegado de Don Carlos en Aragón, Cataluña, Murcia, Valencia y Castilla la Nueva, don Francisco Cavero y Álvarez de Toledo, hijo de los señores Condes de Sobradiel y pariente próximo de la ex-emperatriz Eugenia.

Salió del Colegio militar antes de cumplir los 18 años y fue destinado al regimiento de Caballería del Príncipe, 3.º de Coraceros.

Desde este cuerpo pasó á servir de Ayudante á las órdenes del malogrado general Ortega, por creerlo éste necesario para coadyuvar á sus planes carlista, tomando parte principalísima en la vasta complicación de San Carlos de la Rápita, para lo cual hizo repetidos viajes á la Península y al extranjero.

Con este motivo corrió grandes peligros, mereciendo mención especial los siguientes hechos.

Necesitando el general Ortega comunicar de palabra una orden urgentísima á Valencia, confió esta difícil misión á su joven Ayudante señor Cavero. Había que salir inmediatamente, pero el mar tempestuoso y amenazador parece como que pretendía oponerse al viaje del intrépido Ayudante. Este, sin reparar en los peligros que iba á correr, y sin hacer caso de las observaciones de la gente de mar, se embarcó en una lancha acompañado únicamente de un joven de pocos años que tenía á su servicio en calidad de criado.

A pesar de todo, el joven emisario llegó felizmente á Valencia y después de desempeñar fielmente su cometido, tomó rumbo otra vez para las Baleares á bordo de un vapor.

El segundo hecho culminante consistió en ir á Mahón y embarcar aquella guarnición y conducirla á Palma para con ésta verificar el movimiento militar á que se alude.

Fue hecho prisionero con Ortega, y puesto en libertad en Tortosa en virtud de amnistía general.

Conocido de todos es el modo cómo terminó la sublevación de San Carlos de la Rápita, mas nadie sabe detalles de la misma ni de las personas reales, generales y demás comprometidos, porque el único que hoy los conoce es el general Cavero, y éste no hablará. Estando en la iglesia del Castillo, momentos antes de ser puestos en capilla el general Ortega y nuestro biografiado, el primero díjole:


«Muero por no hablar, y exijo de ti que si me sobrevives, que no lo creo, nunca digas de nadie si estaba ó no comprometido, diciendo siempre que no lo sabes.»


Enigmáticas palabras son éstas que justifican la convicción general de que estaban comprometidos en el hecho de San Carlos de la Rápita elevados personajes que han medrado y algunos de ellos medran tal vez aún hoy en situaciones liberales, gracias á la generosidad heróica del general Ortega y á la plausible aunque rara caballerosidad del general Cavero.

El día 29 de Febrero de 1872 don Francisco Cavero salió nuevamente al campo con el empleo de Coronel á las órdenes del brigadier don Pascual Aznar, conocido por el Cojo de Cariñena, y habiendo caído sobre esta fuerza leal, pero insignificante por el número, una columna enemiga, el Sr. Cavero luchó con un valor rayano á la desesperación recibiendo cinco balazos y cayendo prisionero. En este estado fue conducido á Zaragoza y allí condenado á presidio y llevado á extinguir su condena á Santoña, á pesar del ofrecimiento hecho por el jefe enemigo de considerarle como prisionero de guerra.

Cangeado después de algún tiempo marchó al Norte, en donde asistió en clase de Coronel á las acciones de Somorrostro, siendo herido nuevamente, y alcanzó en premio de su valor la placa del mérito militar.

Por este tiempo se empezó á instruir juicio contradictorio (por no haberse podido hacer mientras el Sr. Cavero estaba en presidio), para concederle la Cruz laureada de San Fernando. Fue fiscal de este juicio el entonces brigadier don León Martínez Fortún, resultando del expediente, que el Sr. Cavero había ganado en la jornada de santa Cruz de Nogueras tres veces la laureada de San Fernando.

Más tarde se encontró en la brillante batalla de Abarzuza, ó Monte Muro, como la llaman los liberales, donde fue otra vez herido y ascendido á brigadier por su bizarro comportamiento.

En la batalla de Lácar mandaba la división castellana, cargando á pié y á caballo sobre el pueblo al frente de sus fuerzas, teniendo la gloria de disputar el mérito de ser el primero que penetró en el citado pueblo al frente de la caballería carlista.

Nombrado Comandante general de Castilla y jefe de la división aragonesa, dio las acciones de la Peña de la Complacera, que duró tres días, siendo por último rechazado el enemigo; las de Carrasquedo y Mediana, en donde, después de un día de cargas consecutivas á la bayoneta, tomó seis puestos fortificados con fuerzas muy inferiores á las del enemigo, haciéndole muchos prisioneros, y cogiendo por su mano el caballo del capitán de artillería y aprehendiendo dos cureñas y varios mulos de la artillería.

Después de esto vino la decadencia del ejército, y el general Cavero resistió brillantemente al enemigo que avanzaba en número considerable en Abadiano y más tarde en el Puente de Mendaro, que fue la última acción librada en la última guerra, emigrando por fin á Francia con los restos del ejército del Norte.

El Sr. Cavero es propietario é inspirador de El Intransigente, importante publicación diaria que ve la luz en Zaragoza, de cuya ciudad es hijo y en ella reside.

Actualmente disfruta el empleo de Mariscal de Campo.

dimarts, 28 de març de 2017

dijous, 16 de març de 2017

José Erasmo de Janer

José Erasmo de Janer y Gironella
(Barcelona, 1833 - 1911)

Tal día como hoy, un 16 de marzo, en 1911, moría el insigne jefe regional tradicionalista de Cataluña don José Erasmo de Janer y de Gironella.

Había cursado con lucimiento la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, al par que su nombre se popularizaba entre los tradicionalistas, conquistándose justo prestigio. Inició su brillante carrera política con el cargo de concejal del Ayuntamiento de Barcelona, nombrado por el Conde de Cheste, siendo el más joven de los que figuraban en aquel Municipio, último del reinado de doña Isabel, y que fue depuesto por la Junta revolucionaria.

Su lealtad y abnegación por el triunfo de la Causa carlista le obligaron a salir varias veces de España, en una de las cuales fue presentada su candidatura a diputado a Cortes por San Feliu de Llobregat, cuando las Constituyentes de 1869, y en la que obtuvo una nutrida votación. Poco tiempo después desempeñó el cargo de presidente del Círculo Católico-monárquico, cuna por decirlo así del Tradicionalismo de Barcelona.

Al iniciarse la tercera guerra carlista se vio obligado á refugiarse en Francia, estableciéndose, llamado por don Vicente de Manterola y don Tirso de Olazábal, en San Juan de Luz, desde donde contribuyó al esplendor de nuestras armas.

Vuelto a Barcelona terminada la lucha, dedicó sus entusiasmos a la fundación de El Correo Catalán (a cuyo Consejo de Administración pertenecía a su muerte) en unión del inolvidable Luis María de Llauder y de don Manuel María Milá de la Roca.

Posteriormente y a raíz de la muerte de don Luís M.ª de Llauder, ocupó con gran acierto la Jefatura regional de Cataluña, dando desde tan elevado puesto un gran empuje a la vitalidad de nuestra Comunión.

Sostuvo estrecha e íntima amistad con el inolvidable y llorado Carlos VII, quien apreciando sus bellas cualidades y virtudes, y en premio a sus desinteresados sacrificios por la Causa, le otorgó la Cruz y banda de Isabel la Católica, acompañándole un sentido autógrafo.

Accediendo a las reiteradas súplicas del señor de Janer, nuestro augusto Caudillo Don Jaime le aceptó la dimisión del cargo, cesando a primeros de 1910 en el desempeño de la Jefatura. Fue padre político del también célebre tradicionalista don Dalmacio Iglesias.

Según dejó escrito el Barón de Artagan, se puede decir que en Barcelona no existía Asociación benéfica en que el nombre de don José Erasmo de Janer no figurase: era vocal de la Caja de Ahorros, presidente de la Junta de Obra y de la Junta de Beneficiencia de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, y presidente de la Real Archicofradía de la Virgen de los Dolores. Falleció cristianamente en Barcelona el 16 de marzo de 1911 y fue una verdadera manifestación de duelo su entierro, al que asistió inmenso gentío.

Información obtenida en su mayor parte de La Defensa (Gerona, 19 de marzo de 1911)

dimarts, 14 de març de 2017

Celebración de los Mártires de la Tradición (2017)

Crónica de Nicolás, carlista de Tortosa


El pasado sábado, 11 de marzo, tuvimos la oportunidad de asistir a la celebración de la Santa Misa presidida por S. A. R. el Duque de Aranjuez, Don Sixto Enrique de Borbón (q. D. g.), que tuvo lugar en la iglesia del Convento del Cristo del Pardo, con motivo de la Festividad de los Mártires de la Tradición.

Es viernes, desde Barcelona partimos un pequeño grupo de catalanes para oír la Santa Misa de Réquiem que va a celebrar el día siguiente el Rvdo. Sr. García Gallardo, consiliario nacional de las Juventudes Tradicionalistas, en sufragio de los Mártires de la Tradición, esto es, por todos aquellos voluntarios carlistas que durante dos siglos murieron o fueron desterrados por la causa de Dios, Patria y Rey, entre los que también se cuentan los tradicionalistas muertos más recientemente por causa del terrorismo etarra.

Los catalanes contamos con la compañía de Javier Navascués, periodista y entrevistador del conocido canal católico Agnus Dei Prod. El viaje se hizo muy ameno y fue realmente bien. Como anécdota, podemos contar que a mitad del viaje, María del Valle (una chica carlista albaceteña) nos ''wasapeó'', preguntándonos si entre nosotros había algún pianista ya que el organista del sábado iba a faltar. Casualmente en el coche había dos pianistas y uno de ellos, nuestro amigo Gabriel Sellas (por quien pedimos oraciones, ya que marchará un mes al Perú de misiones), era organista, así que gustosamente nos dispusimos a formar el coro junto a Valle y Encarna Ferrado. Dios quiso que los himnos que se iban a tocar los conocíamos muy bien.

Con el órgano

El sábado nos despertamos bien temprano, desayunamos y marchamos al Pardo, que poco a poco se fue llenando de boinas rojas. Llegaron carlistas de todos los lugares de las Españas, más de doscientos.

Recibimos a S. A. R. Don Sixto al toque de la Marcha Real y el Rvdo. Sr. García Gallardo celebró el Santo Sacrificio de la Misa, según el inmemorial rito tridentino, con una devoción y solemnidad muy típica de él. Tras el acto litúrgico, tuvo lugar la bendición e imposición de boinas por el Abanderado de la Tradición. A la salida de la Iglesia se cantó el Oriamendi, al que siguieron varios vítores a Cristo Rey, a España y al Rey legítimo.

Instantánea tomada durante la Consagración

Recibiendo la bendición del Rvdo. Sr. García Gallardo
Recibimos a S. A. R. a la salida de la Santa Misa

El acto político se llevó a cabo en el restaurante El Faro, donde sirven unas croquetas de muerte y un entrecot y pescado deliciosos. Las intervenciones a los postres del jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, don José Miguel Gambra, y de nuestros correligionarios Víctor Javier Ibáñez, Maurizio di Giovine y Juan Andrés Oria de Rueda fueron exquisitas, a la altura del sermón que nos había dado el mosén.

En el banquete

Mesa presidida por Don Sixto

Víctor nos presentó el reciente libro que ha escrito y publicado, Una resistencia olvidada. Mártires tradicionalistas del terrorismo, que pudimos adquirir allí mismo, y que honra a los más recientes muertos por Dios y por España vilmente asesinados por la ETA, además de narrar una gallarda resistencia que nos ha de servir de inspiración; Maurizio di Giovine nos transmitió que aun vive el alma católica e hispánica en Nápoles, ciudad a la que el mundialismo aun no ha logrado subyugar; el Sr. Oria de Rueda nos habló de las exitosas actividades que viene llevando a cabo en Palencia la Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III el Santo y el Sr. Gambra expuso brillantemente cómo ante la defección de los poderes civiles y eclesiásticos en la década de 1960, que hicieron retroceder a nuestra Santa Causa, el tradicionalismo adoptó una actitud principalmente doctrinal —aunque no por ello menos combativa—, pues como enseñó Santo Tomás de Aquino, el hombre tiene una capacidad especialísima de rehacer la existencia de lo que está desfalleciendo, gracias a su entendimiento. No obstante, la lucha política por restaurar el reinado social de Jesucristo no se ha abandonado jamás, como prueba la reciente legalización de la Candidatura Tradicionalista, de la cual el Sr. Gambra nos encareció a todos a hacernos formalmente simpatizantes y a contribuir a la misma con una pequeña cuota en la medida de nuestras posibilidades. Finalmente tomó la palabra S. A. R., que agradeció a don José Ramón sus instructivos sermones y nos animó a todos a no desfallecer en la lucha. Fue muy aplaudido y aclamado a gritos de ¡Viva Don Sixto! y ¡Viva el Rey!



Después de los parlamentos se cantaron canciones, se trabaron amistades y se mantuvieron buenas y gratas tertulias.


Entonando el Oriamendi
El Duque de Aranjuez recibe de manos de Javier Navascués un
ejemplar del DVD Antonio Molle Lazo: La juventud para Cristo

Esa noche, alojados en el Camping Alfa, carlistas catalanes y valencianos tuvimos la oportunidad de recibir la visita de Rvdo. Sr. D. Rodrigo Menéndez Piñar, vicario parroquial de Los Yébenes, un joven y aguerrido sacerdote por el cual todos sentimos gran admiración.

El día siguiente desayunamos y acudimos a cumplir con el precepto dominical en la capilla de Santiago Apóstol, de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, en la que oficia el Sr. García Gallardo; y contamos nuevamente con la dicha de la presencia del augusto caudillo de la Comunión Tradicionalista, Don Sixto, un auténtico príncipe de la Cristiandad. Terminada la Santa Misa, nos invitaron a unas pastitas y partimos de regreso a Barcelona con el corazón hinchado de fe, de amor a la Patria y con ganas de hacer de nuestras vidas un ejemplo como lo hicieron nuestros mayores.

Oyendo la misa del segundo domingo de Cuaresma
en la madrileña capilla de la FSSPX

Estoy realmente contento de la experiencia, ya que puede conocer personalmente a muchas personas que tengo en gran consideración y ejemplo como Francesco Maurizio di Giovine, Paquico de Armas, Rodrigo Bueno, doña Luisa Polo o Pablo Ferrando Valls, entre otros, y también pude volver a ver a grandes tipos como a Sergio, Encarna, Bosco (que siempre pone conocimiento en todo), a los albaceteños de Carlos BX, Kike, Valle y la familia Pérez. Me dejo muchos nombres y muchas anécdotas, pero como bien decía, todo esto lo resumo con dos palabras: una Gracia.


¡Viva el Rey!

dimecres, 22 de febrer de 2017

Visita de los carlistas catalanes al Palacio Loredán (1907)

EL PALACIO LOREDÁN

El palacio Loredán

[Los habitantes de Venecia], terminada la cotidiana labor, vuelven siempre junto a los suyos, mientras en el Gran Canal queda solitario y triste un Palacio que es una leyenda; morada de la egregia estirpe que hace ya más de medio siglo lleva la cruz del destierro con dignidad y grandiosa majestad.

A través de los muros del Palacio Loredán, mansión de las grandezas dignas, en quienes toda virtud tiene su asiento, vemos vagar por los espléndidos salones, tristeza y pesadumbre que, cual eterno llanto, lamentan la forzada inacción, que hace estériles para su patria energías poderosas que podrían salvarla cuando arrecie la tormenta. Pues en la apacible calma del Gran Canal veneciano se perciben puras en el antiguo Palacio de los Módenas las palpitaciones del gran pueblo tradicionalista, al que tanto se anhela salvar, y por el cual los descendientes de cien reyes, esclavos de altísimos deberes, aguardan allí la hora de Dios, que [...] les permita decir como Jesús a Lázaro: Levántate y anda.

Y viene la noche [...] Y en el Gran Palacio sigue reinando la soledad y el silencio, [...] porque el común hogar está muy lejos, y el pueblo amado no deja de sufrir [...].

Tanta inteligencia sin aplicación al país, tanta [bondad] sin cercana correspondencia, [...] y tanta majestad en el infortunio, son la admiración de la Comunión tradicionalista, que ostenta con orgullo esos sacrificios —sublimes pruebas que Dios le mandó— que pasarán á la posteridad como hermosos ejemplos [...] que será el asombro de otras edades.

Pero el Palacio Loredán se animará en día, y saldrán de él efluvios de nueva vida, que corriéndose á occidente irán formando la brillante aurora de un amanecer esplendoroso y sin fin, que vendrá á alumbrar la resurrección del gran pueblo cobijado por la bandera inmaculada de Dios, Patria y Rey.

Después, el Palacio Loredán quedará solitario y triste, pero su soledad no será la del vacío, ni de la muerte, sino la apacible calma del descanso después de una gran obra cumplida.

Y lo que es hoy Palacio del destierro, en el cual revive la dulce poesía del [...] hogar tradicionalista, será mañana la morada de los dulces recuerdos y de las encantadoras leyendas.

JOAQUIN DE FONT Y DE BOTER
Gerente del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Joaquín de Font y Boter
(Barcelona, 1857 - 1916)

EL REY

Un rey de verdad, decía un día el Sr. Duque de Madrid, debe ser el primer obrero de la monarquía en la paz y el primer soldado en la guerra.

Y es que cuando así hablaba, tenía delante de sus ojos el espejo de la España gigante, de la invencible España, dilatada por todo el mundo y reverberante de poder, sabiduría y virtud.

Sí, vuestra gallardía majestuosa, el amor sin límites que profesáis a la patria y que sentís con una intensidad de tal naturaleza que constituye vuestro supremo ideal, vuestra alma llena de poesía y despojándose de toda clase de odios en aras de una santa fraternidad donde se funden todas las voluntades, todos los alientos, todas las virtudes de los españoles, como encarnación del espíritu nacional, libre del vejamen y de la opresión, la sangre augusta que circula por vuestras venas y hace latir un corazón profundamente español y virtuoso, y las prendas personales que os adornan y que se derraman sobre el estimado pueblo en forma de cascadas del más cristalino amor, son garantía firme e irrecusable de vuestra férrea voluntad, de vuestro invariable deseo en ser el primer ciudadano en la paz y el más esforzado soldado en la guerra, el primer obrero en el desarrollo y progreso de la civilización, el último combatiente en la defensa del sagrado interés de la patria.

Reyes hay que, aunque quieran dar esplendor y excelsitud a la majestad atrofiada, siempre han de quedar al nivel de los [comu]nes, sin esperanza de mejores días y con la seguridad de siniestras desventuras. Otra cosa no puede ser cuando se eleva á dogma al [...] de la autoridad, dándose un reino al monarca y negándosele el gobierno de la nación, como si se le sujetase a forzosa tutela, bajo el amparo de una serie de reyezuelos absolutos.

Per me reges regnant, había dicho el Señor, y efectivamente, los reyes cristianos, los reyes genuinamente españoles, buscan en la autoridad el sello de su divina procedencia, quedando así obligados en conciencia á Dios y á los gobernados, porque son sus hijos, por quienes debe el Rey constantemente velar.

Esta es la idea que de la realeza tiene nuestro augusto Caudillo, este es el concepto que de la soberanía tienen sus súbditos.

En la paz el rey es el padre de todos, procura el bienestar de todos, es el primer obrero de la monarquía. En la guerra es el capitán de sus ejércitos, sin que le asuste ni el estampido del cañón, ni el áspero crujir de las espadas, cuando se trata de salvar el honor de la patria, que es la honra y la gloria de sus hijos.

Ese es el Rey que ama un pueblo digno y honrado, sediento de libertad y de justicia.

MIGUEL JUNYENT Y ROVIRA
Director de «El Correo Catalán»

Miguel Junyent
(1871-1936)

EL SALÓN DE LAS BATALLAS

Cuando por primera vez se entra en el Palacio del destierro, cierta conmoción nerviosa recorre todo el cuerpo y á medida que se penetra en sus habitaciones, la emoción va en aumento; pero donde el efecto llega a su periodo álgido es al penetrar en el Salón de las Batallas, pues se acumulan en la mente tantos recuerdos, tantos sacrificios, tantos heroísmos, que la cabeza más serena y la voluntad más templada se sienten como sobrecogidas, hasta de espanto si fuera posible cupiera en el corazón carlista y cristiano.

Las acciones de Lácar y Lorca, la acción de Montejurra, la de Abárzuza donde murió el general liberal Marqués del Duero, Somorrostro donde estuvo detenido todo el ejército liberal por varios días, las batallas de Alpens donde pereció el brigadier liberal Cabrinetty y otros, etc., de nuestra época, pero ¿que diré de las otras guerras que hemos sostenido contra la Revolución y el liberalismo?

Dijo Tertuliano que la sangre de los mártires era semilla de cristianos y podemos decir que la sangre de los carlistas ha sido y es semilla de carlistas, pues se vé la gran diferencia que hay entre el partido, ó mejor dicho Comunión, de como está ahora, á cuando estalló la Revolución de Septiembre. Entonces no teníamos ni Diputados, ni Senadores, ni Círculos, ni Juventudes, ni periódicos apenas; y á los cuatro años, al grito magno de Dios, Patria y Rey, organizamos un ejército de ochenta mil hombres, que tuvo en jaque á la Revolución por más de cuatro años, y qué no haríamos ahora si la ocasión se presentase propicia para reverdecer laureles [...]cesibles?

La última guerra fué providencial, despertando en ella la Comunión tradicionalista; pues si se mira despacio y con serenidad lo que se ha hecho después de treinta años, el ánimo se levanta y se vé que Dios no abandona nunca á los suyos. Véase si no a lo que quedó reducida la Comunión desde su malhadado Convenio de Vergara á 1868, y véase como estamos ahora; no hay paridad, pues entonces no había apenas carlistas, y los que había lo callaban por prudencia, y hoy casi es un timbre de grandeza el ser carlista, pues hasta nuestros enemigos tienen que contar con nosotros para todo, pues somos, hay que decirlo muy alto para que todo el mundo lo sepa, un factor muy importante de la política española.

Sin la Comunión carlista la Iglesia católica de España estaría cien veces peor que en Francia; ¿á qué se debe eso? pues á Lácar, á Somorrostro, Montejurra, Alpens y otros cien combates, que han hecho que la Revolución obre de muy distinta manera en España que en otras naciones, pues sabe hay muchos miles de españoles dispuestos siempre á dar su vida por Dios, la Patria y el Rey.

EL DUQUE DE SOLFERINO
Presidente del Consejo de Administración del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Manuel de Llanza y Pignatelli de Aragón,
Duque de Solferino (Barcelona, 1858-1927)

EL CUARTO DE BANDERAS

Nada pudiera ser más grato á mi corazón de soldado, que la honra inmerecida que me dispensan mis correligionarios del Fomento de la Prensa Tradicionalista, dejándome un hueco, al lado suyo, en este Álbum preciosísimo, en donde, á defecto de galas literarias, pueda demostrar una vez más el culto que profeso á nuestro inolvidable Desterrado del Loredán.

Conducido en alas de mi pensamiento, desaparecen las distancias, ábrense las puertas á mi paso y me encuentro arrobado en el mágico recinto donde la piadosa mano del Rey de nuestros ideales ha sabido acumular las glorias y las grandezas de aquel brillante Ejército que, formado porheroicos voluntarios, supo escribir tan alto su renombre á costa de su sangre generosa.

Banderas, espadas, monturas, condecoraciones, proyectiles, rodean en aquel salón encantador al retrato de nuestro gran Caudillo y todo allí nos recuerda el deber en que estamos de reverdecer nuestros antiguos lauros, siendo pródigos en los sacrificios y parcos, muy parcos, en las promesas ilusorias.

El ambiente que se respira en el Cuarto de Banderas anima y refriega el alma noble del soldado de la Fé; y á la presencia de tantos y tan gloriosos trofeos acuden sólo viriles sentimientos á los corazones esforzados de los héroes de la legitimidad que, al jurar una vez y para siempre su santo lema, no retrocederán jamás en su camino.

Mirando los sagrados lienzos de las enseñas españolas con sus distintos colores, con sus leyendas varias, con sus símbolos guerreros, aparece la visión de las bravas fuerzas que las tremolaron en los campos de Cataluña y Aragón; en las montañas Vascas y en Navarra, y en manos de valientes hijos de Castilla, que fueron á guerrear al lado de su Príncipe elegido, abandonando la tranquila paz de sus hogares, sus carreras y fortunas, sin otra finalidad que la de su nobilísimo entusiasmo.

Eraul, Udave, Montejurra, Somorrostro, Portugalete, Lácar, Alpens, Aviñó, Cuenca y cien otras victorias, están representadas en los muros de aquel precioso Cuarto por el vivísimo recuerdo que despiertan sus banderas; y allí también [están] las invictas sombras de Carlos V, de Zumalacárregui, de Santos Ladrón, de Sanz y de Guergué, de Gómez, de Eguía, de Elío, de Villarreal, de Dorregaray, de Ollo, de Radica, de Lizárraga, de Argonz, de Valdespina, de Velasco, de Mogrovejo, de Tristany, de Castells, de Vilageliu, de Calderón, de Sangarrén, de Cavero, de Francesch, de Díaz de la Cortina, de Balanzátegui y de Lozano, y de otros innumerables mártires ó caudillos que, parecen levantarse en medio de los trofeos, de [los lemas] y de los proyectiles, recordando su lealtad y sus inmortales hechos para enseñanza de las generaciones venideras.

Allí tenemos á nuestra bandera capitana, con la imagen de la Virgen dolorosa, reliquia venerada que fué entregada por su abuela al tierno Príncipe don Carlos, nacido en los do[lores] del destierro, y allí también se encierran las espadas que [usó en la] campaña para reivindicar sus derechos [...].


Palacio de Loredán. Cuarto de Banderas.


EL DESPACHO DE DON CARLOS

Todos los salones del Palacio Loredán, residencia del augusto señor Duque de Madrid, están adornados con recuerdos de nuestra querida Patria, á la que Él ama con inextinguible afecto, pero entre ellos descuella, en las impresiones que yo conservo de mi visita al egregio Desterrado, el salón Despacho.

Allí, rodeado de los retratos de sus fieles servidores, se dignó recibirme el descendiente de Carlos V, y durante aquellas inolvidables entrevistas pude comprender, o vislumbrar cuando menos, los altos pensamientos y el nobilísimo corazón del señor Duque de Madrid.

Allí pude ver su alma abierta a todas las más elevadas aspiraciones, allí escuché de sus augustos labios palabras de amargura en presencia de las amarguras de España, víctima del liberalismo; allí conocí el amor que siente por Cataluña y cuanto le interesa conocer el estado de esta noble y viril región; allí, por último, escuché estas palabras que conservo fielmente en mi memoria:


Cuando por la Divina Misericordia tenga la dicha de poder ir á cumplir, como Conde de Barcelona, la solemne promesa que hace más de treinta años hice a los pueblos de la antigua Corona de Aragón, de devolverles sus fueros venerados, adaptándolos de común acuerdo á las exigencias de nuestro tiempo, espero que al implantar el sistema que ha de levantar de su actual postración, á todas las regiones españolas, Dios nos concederá ser la aurora de una época feliz y gloriosa para nuestra hoy tan desgraciada patria.


Despacho de Don Carlos

En este Despacho también escribió un día el ilustre proscripto estas frases que nunca debemos olvidar:


Tampoco necesito hablarles especialmente del Regionalismo y de la cuestión obrera, cuyos problemas se desarrollan ahora en Cataluña, pues sé que se han de inspirar en nuestro programa, que encierra soluciones eficaces, y en mis manifiestos, en los cuales he afirmado mis propósitos y mis sentimientos que también son los vuestros. Defensores de la verdad en todos los órdenes, debemos practicarla siempre. 
Y ahora réstame tan solo manifestaros mi satisfacción por la energía desplegada y por la fuerza de voluntad que en esta ocasión como en tantas otras he admirado en el carácter catalán.


Necesitaría yo varias páginas para expresar con fidelidad los altos conceptos que he oído de labios de don Carlos en aquel hermoso Despacho y las hondas impresiones sentidas por mi al oírlo y que ahora renuevo vivamente al recordarlas.

Sólo sé decir, como síntesis de mis creencias y opiniones que Don Carlos es el nombre que España necesita.

JOSÉ ERASMO DE JANER
Delegado regional

José Erasmo de Janer y de Gironella
(Barcelona, 1833-1911)

Fotografías del Palacio Loredán realizadas por los corresponsales de El Correo Catalán (1907)

Palacio Loredán
Vestíbulo

Capilla del Palacio

Secretaría
Comedor

Gran Salón

Salón denominado de Ollo y Zumalacárregui

Biblioteca y Billar

Cuarto Indio

Cuarto de la Dama

Los Sres. Duques de Madrid. 1) En su automóvil.
2) Visita a su santa madre. 3) En su embarcadero

Los Sres. Duques de Madrid en su Lancha Automóvil (Ondárroa)

Tomado del álbum LOS SEÑORES DUQUES DE MADRID EN EL PALACIO LOREDÁN (1907)

dilluns, 13 de febrer de 2017

Josep Mañá i Puig


Arran de la mort de Ferran VII, a qui servia com a Oficial de l'Estat Major i amb el grau de Comandant, es va separar de l'Exèrcit liberal i va oferir la seva espasa i la seva fortuna al senyor Don Carles Maria Isidre de Borbó, aixecant la seva bandera a Catalunya, on va reunir sis-cents homes, als qui mantenia de la seva butxaca particular.

El dia 13 de febrer de 1834, denunciat per un amic traïdor, va ser pres a casa Solé de Beró juntament amb alguns dels seus homes. Portats a Castelltersol, van ser afusellats el comandant Mañá, el Pare Tusquellas dels Agonitzants i altres companys de desgracia.

* Extret del «Vade-mecum del jaimista». Biblioteca Tradicionalista (VI): p. 36. Juny del 1914 i de l' «Álbum Histórico del Carlismo». 1935.

divendres, 6 de gener de 2017

La Monarquia federal del carlisme

Del programa tradicionalista (1925)

Hi ha una llei sobirana que regeix l'existència i constitueix el modo d'ésser íntim i essencial de fotes les coses. La unitat i la varietat. En la constitució de les societats no falta aquest a llei, en la que es manifest a la unitat per mitjà del poder, i la varietat per les jerarquies, elements ambdós necessaris en tota organització social, quina coexistència, al mateix temps que cumpliment de l'ordre divinament establert, és garantia de la llibertat del poble.

La monarquia cristiana acompleix perfectament aquesta llei per la constitució del poder únic, estable i limitat. Unic en la persona del rei, en qui s'actua; estable en la seva família, en qui es perpetua; limitat, perquè ho està per les jerarquies socials que constitueixen l'element natural i orgànic de residència material enfront del poder. No falten Corts en la monarquia tradicional; però aquestes Corts no són poder, sinó limitació del poder i resclosa contra els seus desbordaments.


Res més lluny de nostra Monarquia que un poder absolut, sens límits; aquest poder ultratja a la divina majestat, atribuint a l'home lo que sols a Déu perteneix, i ofén a la dignitat de l'home, sotmetent-lo del tot a la voluntat d'un altre horne. El Tradicionalisme estableix dos límits al poder: un per dalt, la llei de Déu i de l'Església; altre per baix, les jerarquies socials i el règim corporatiu, la sobirania social, segons frase d'en Vázquez de Mella.

No som, doncs, absolutistes, rebutgem amb energia aquest qualificatiu. Aspirem a la restauració de la monarquia federal. Creiem com l'il·lustre Gabino Tejado, que

«España es una federación de regiones formadas por la naturaleza, unificadas por la Religión, gobernadas por la Monarquí a y administradas por los Concejos.»


Gabino Tejado (1819-1891)

O en altres termes: «España es un conjunto de repúblicas regidas por una monarquía». Però, al parlar de federació, no ens referim a la revolucionària, això és, a la nascuda del pacte establert entre l'Estat i les regions. Segons aquesta teoria, la única font de dret és el contracte. Nosaltres som partidaris de la federació històrica que suposa que l'Estat, com resultant que és i posterior, per tant, a unes regions que existien ja i tenien personalitat històrica i jurídica determinada, no pot fer perdre a dites regions, a l'unirse en concert mútuu u per a formar un Estat superior, els drets, llibertats i prerrogatives de que disfrutaven abans de federar-se, sinó que, lluny d'això, les regions, dintre de l'Estat comú, mantenen aquella part de la seva individualitat que consideren privativa seva. I així Catalunya, per exemple, a l'unir-se, primerament amb Aragó, i després amb Castella, per pactes matrimonials, no perdé la seva personalitat jurídica i històrica, sinó que té el dret de conservar-la amb totes les llibertats inherent a la mateixa; de manera que en el règim tradicional l'autoritat del monarca ofereix distintes modalitats: una com a Cap de l'Estat espanyol; altra com a Comte de Barcelona, i altra com a Senyor d'Alava, Biscaia i Guipúscoa, etc. El subjecte de la sobirania és un mateix en l'Estat i en les regions; però les manifestacions del poder són diferents en lo que privativament correspon a aquelles.

Espanya, per a ésser lliure, necessita abans que tot tenir un Govern esencialment descentralitzador; una Monarquia federal. Deia el vescomte de l'Esperança que Carles I matant les Comunitats de Castella i Felip II prenent els furs d'Aragó, inauguraren una política centralitzadora que havia d'ésser funesta per a l'administració d'aquells regnes, i afegia:

«Lo decimos sin inconveniente y sin temor; no vamos a resucitar lo pasado, vamos a echar los cimientos para lo porvenir. Lo pasado lo recibimos a beneficio de inventario, como una herencia de donde hay mucho bueno que recoger y mucho malo que rechazar. Rechazamos pues, francamente, el centralismo de la monarquía absoluta. Tal vez Carlos I y Felipe II fueron movidos por un interés superior al interés de la administración, pero sea de esto lo que se quiera, el hecho es que política y administrativamente hicieron mal, y mal hicieron también sus sucesores en continuar con semejante sistema.»


"Vizconde de la Esperanza",
pseudònim de Julio Nombela (1836-1919)

Urgeix, doncs, retornar als temps de la gloriosa monarquia tradicional en la que les regions i els municipis eren lliures, amb la cristiana llibertat que va fer tan gran i poderosa a la pàtria espanyola en altres temps. Sense aquesta llibertat, que té el seu fonament en el dret i en la història, la vida política i la prosperitat del poble resulten impossibles.

EL CORREO CATALÁN (Barcelona, 1925)

Reproduit per LLIBERTAT (Igualada, 14 de març de 1925)

dilluns, 2 de gener de 2017

Monseñor Pedro Lisbona

Tal día como hoy, hace 61 años, fallecía Monseñor Pedro Lisbona Alonso. Melchor Ferrer, historiador de la Causa, nos dice de él que nació en Aragón, hijo de un oficial carlista de la Tercera Guerra. Vivió constantemente en Cataluña. Fue sacerdote, redactor y luego vicedirector del órgano de la Comunión Tradicionalista en Barcelona: El Correo Catalán. En 1922 le fue concedido el título de Camarero Secreto de Su Santidad con el tratamiento de Monseñor. Estuvo preso por los rojos, pero fue liberado al ser rescatada Cataluña por el ejército nacional. Era periodista de honor y profesor de la Escuela de Periodismo de Barcelona. Fue condecorado con las cruces de San Raimundo de Peñafort y de la Legitimidad Proscrita. Reproducimos a continuación el artículo que con motivo de su muerte le dedicara La Vanguardia Española.

Mons. Pedro Lisbona Alonso
(Argabieso, 5/7/1881 - Barcelona, 2/1/1955)
Monseñor Pedro Lisbona Alonso nació [en 1881] en Argavieso (Huesca), y estudió en los Seminarios de Vich y Barcelona. Comenzó su vida periodística con el siglo, siendo seminarista en el Conciliar de nuestra ciudad, redactando, junto con el inolvidable canónigo barcelonés doctor Baranera y el doctor Soler, un semanario de combate que se titulaba El Rusinyol, que aparecía en Badalona. Más tarde empezó a colaborar en El Correo Catalán, usando el seudónimo de «Elias Sanpon Barbool», con cuya firma se publicaron infinidad de artículos. En 1908 le representó en la Asamblea Nacional de Buena Prensa de Zaragoza. Más tarde, fue nombrado Jefe de El Correo Catalán, en substitución de don Salvador Morales, que pasó a dirigir El Correo Español, de Madrid. Desde dicha fecha no perteneció a ningún otro periódico, figurando en su redacción —salvó los años de la Cruzada, en que el diario fue incautado por los rojos— hasta su muerte.

Hacia 1920 fue nombrado subdirector, cargo que ostentó hasta el mismo momento del Glorioso Movimiento Nacional. Sus campañas desde las columnas del viejo órgano del Tradicionalismo barcelonés fueron numerosísimas y algunas de ellas de gran resonancia. La primera que llevó a cabo fue a raíz de la liquidación, de la famosa Semana Trágica, que valió al periódico la rotativa «Albert», por subscripción popular.

Entre otros seudónimos, monseñor Lisbona usó el de «Wifredo», que empleaba para los editoriales; el de «Víctor» y «León de Padilla», para los artículos doctrinales y de orientación católica, así como también de «Plinio», para otra clase de trabajos.

Al estallar la revolución roja fue detenido, y el día de Navidad de 1936 fue juzgado, solicitando el fiscal del «tribunal popular» la pena de muerte, por su calidad de sacerdote y de periodista. Conmutada la pena, permaneció en la cárcel hasta febrero de 1939, en que fue liberado por las tropas nacionales en la cárcel de Figueras, reincorporándose pocos días después a la Redacción de El Correo Catalán.

Con motivo de la Exposición Internacional de 1929 fue nombrado presidente del Comité y Casa de la Prensa, recibiendo y atendiendo a más de mil personas españolas y extranjeras que visitaron el certamen. Fue varias veces directivo de la Asociación de la Prensa de Barcelona y lo era [en el momento de su fallecimiento] de su Montepío.

Realizó tres viajes a Roma y varios a Francia y Suiza. El último a la Ciudad Eterna tuvo efecto en mayo de 1953, con la peregrinación organizada por El Correo Catalán con motivo de cumplirse las bodas de platino del periódico. Por la Santidad de Benedicto XV le fue otorgada la dignidad de camarero secreto de S. S. (monseñor), ratificada por los posteriores Pontífices.

Durante medio siglo participó en todos los Congresos Nacionales de Buena Prensa, siendo miembro del Comité organizador del último, en Toledo, con el obispo de Málaga, eminentísimo doctor Herrera Oria, entonces director de El Debate.

Son numerosas las conferencias pronunciadas sobre temas periodísticos, siendo quizá la más importante la que pronunció en Vich, acerca de «El Criterio», de Balmes, al cumplirse su centenario, y que publicó La Gaceta de la Prensa. Monseñor Lisbona era capellán del colegio de San Gervasio del Instituto de Religiosas de Jesús-María; profesor del Instituto Montserrat de Segunda Enseñanza y profesor de la Escuela Oficial de Periodismo.

El sacerdote y periodista D. Pedro Lisbona homenajeado por el ministro Antonio Iturmendi
con la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort (Hoja del lunes, 26/04/1954)

Una vida de consecuencia y apostolado

Nos será muy difícil a los periodistas de Barcelona y a cuantos amigos, numerosísimos, le trataron y amaron con ocasión de sus actividades, olvidar la bondad esencial de monseñor Pedro Lisbona, sacerdote extraordinario ante todo, que convirtió la llama de su vida en vocación y ejemplo, en apostolado incesante y permanente. Pero, después de sacerdote, y como la más noble de sus dedicaciones humanas, don Pedro Lisbona fue un periodista recio, íntegro y veterano; tanto, que hace ya tiempo cumplió simultáneamente, como se sabe, sus bodas de oro con el sacerdocio y con el periodismo.


Periodista de altísimos vuelos, maestro en la doctrina; apologista extraordinario como era también predicador meritorio. Y había de serlo quien, como él, gozaba de una preparación vastísima en las ciencias divinas y humanas, convertidas en su espíritu privilegiado en convicciones firmísimas, religiosas, sociales y políticas, intransigentes con el error, aunque su corazón, esencialmente bueno, Como decimos, estuviera siempre pronto a transigir con las personas; por esto se le quiso y por este motivo no le olvidaremos con facilidad.

Pero, no sólo era un periodista doctrinario y vocacional; el doctor Lisbona era también hombre de redacción y de taller. Conocía como pocos los entresijos del oficio periodístico y fue, en la práctica, un experto redactor-jefe, un buen confeccionador y, en todo instante, un titulista agudo, como era editorialista fácil y admirable articulista. Cuando el ministro de Información le discernió el título de Periodista de Honor realizó un acto de estricta justicia, que honró a toda la clase periodística barcelonesa, orgullosa de verse tan insuperablemente representada por tan ilustre compañero y maestro.

La extraordinaria obra dispersa del doctor Lisbona a lo largo de cincuenta años de intenso trabajo (sermones, homilías, cursillos, conferencias, retiros, editoriales, artículos, colaboraciones, explicaciones en el Instituto de Segunda Enseñanza y en la Escuela de Periodismo) constituye el máximo elogio y justificación de la vida fecunda de un ministro de Dios que convirtió su existencia entera en apostolado. Un apostolado multiforme y proteico, y por ello más meritorio a los ojos del Todopoderoso y de los hombres. Nosotros, que le conocimos, le tratamos y le admiramos, en el momento de hacer precipitado balance de la personalidad de monseñor Lisbona con explicable emoción, sacamos la impresión categórica de que será difícil aventar, humanamente hablando, los tesoros que sembró su activa existencia.