diumenge, 16 de juliol de 2017

Mensaje de la Diputación carlista de Cataluña con motivo de la entronización de Alfonso (XII)

CATALANES.

Un acontecimiento, tiempo ha previsto, ha cambiado la faz de la impia revolucion española iniciada el 29 de Setiembre de 1868.

Sin principios fijos ni conciencia de su destino, aclama hoy lo que entonces destruyó con el mayor ludibrio y escarnio. Ha restaurado en la persona del Príncipe D. Alfonso la dinastía de la augusta Hija de Fernando VII. Reina entonces, á la cual arrojó del suelo patrio, llenándola de baldones é improperios.

Y una insurreccion militar es el escalon para subir al Trono al nuevo Rey.

Amargos han sido siempre los frutos de los motines militares, y nuestra historia contemporánea lo acredita tristemente.


Desde 1820 en que estalló la insurreccion del ejército de Ultramar en las Cabezas de San Juan hasta la del puente de Alcoléa, han ido sucediéndose las insurrecciones militares, y la España cada dia haciéndose mas menguada ante la Europa, y peor administrada en su interior. Sin la misericordia de Dios y el amparo de su Madre Santísima, especial patrona de España, no quedaría de esta desgraciada Nacion piedra sobre piedra que no estuviese derribada. Pero hay fé en el suelo Español y tiene hijos que, ostentando en sus pechos los adorables corazones de Jesús y de María, regeneran á costa de sus vidas y de los objetos mas queridos el decaido carácter nacional, inoculando con su bravura en las venas de los Españoles, antes tan pundonorosos, el perdido sentimiento del amor tradicional de Dios, de la Patria y del Rey.

Tan grandes sacrificios no han de quedar sin recompensa.

El Cielo se apiadará de la España y sacará triunfante la combatida bandera católica, que con tantos bríos sostiene enhiesta nuestro joven y generoso Cárlos VII.

Impotente la revolucion para abatirla, despues de demandar ausilio á los Gobiernos anti-católicos de Europa, intenta atrincherarse hoy al recurso supremo de restaurar en la persona del hijo el solio de la madre que á carcajadas derribó. Vano esfuerzo. Porque aun cuando de momento lo ha conseguido, pronto destruirá su propia obra, porque un motín no puede crear nada sólido ni estable, porque le falta la base del sacrificio sin el cual nacen siempre pigmeas y de poca vida las creaciones del hombre.



CATALANES: Son de prueba los momentos presentes. Recordad que bienes os han dado los gobiernos que han querido gobernaros por las doctrinas del liberalismo. Atended si os han devuelto ninguno de vuestros codiciados privilegios y venerados Fueros.

No: antes bien guiados por un ciego orgullo, os han arrebatado cada año vuestros hijos con las quintas, y hasta tratado de mudar vuestra constitucion civil, intentando imponeros el código de Castilla, que hubiera cambiado el modo de ser de vuestras familias, á cuyo cambio pronto hubieran desaparecido vuestras casas solares, honra de nuestras montañas y testimonio perenne de la sabiduría de los códigos catalanes.

Hoy mas que nunca, Cataluña ha de abrir los ojos y cerrar los oidos para no dejarse embaucar de las fementidas promesas de esos restauradores del Trono liberal de España, para el que aclaman un Rey que reine y no gobierne.

Asi no podrá devolvernos la ansiada unidad católica y tendrá que bajar su cabeza ante el juego de las instituciones y turno de los partidos; y todo con el fin de asaltar los sitiales vacios del presupuesto, gozar en sus cinicas orgías y completar la ruina de la empobrecida España, conduciéndola otra vez al borde del saqueo, asesinato é incéndio de cuyos estragos, despues de Dios, la libertára el pendon carlista en 1873 en que dominó primero la república roja, y despues la conservadora que, careciendo de vida própia, hubo de sucumbir el 3 de Enero de 1874.

FIELES CATALANES: La Providencia que hasta ahora nos ha protegido vela por nosotros. Confiemos en las virtudes y energía de nuestro gran Monarca D. Cárlos VII (q. D. g.) Confiemos en el valor y la pericia de nuestros bravos Gefes, Oficiales y voluntarios, y ni por un momento dudemos que, el cambio politico que las bayonetas pretenden imponer á España, es la mas firme garantía del próximo triunfo de nuestra Santa Causa.

San Juan de las Abadesas 4 de Enero de 1875 — El Vice-Presidente, JUAN MESTRE Y TUDELA. — José de Solá Morales. — Francisco Javier de Subirá Iglesias. — Francisco Javier Sitjar. — José de Maciá. — Joaquin de Rocafiguera. — José Coronas y Campás. — Luis R. de Cuenca, Secretario General.

BOLETIN OFICIAL DEL PRINCIPADO DE CATALUÑA (6 Enero de 1875)